La Creación De Valor – El Mercurio 29.01.2021

1.Ene.2021

Arturo Herrera

En los últimos años se ha estado instalando un discurso peligroso. “Demonizando” al que emprende y obtiene, en buena lid, el tan vilipendiado “lucro”. Desconociendo absolutamente el fenómeno de la creación de valor. Este último concepto es quizás el menos comprendido. Crear valor significa desarrollar algo útil por lo que alguien esté dispuesto a pagar. En el imaginario colectivo está la idea de que eso se debe a un golpe de suerte o un momento de inspiración. El famoso ¡Eureka! del legendario matemático griego Arquímedes. Nada más alejado de la realidad. La penicilina es un buen ejemplo. Alexander Fleming descubrió “casualmente” el fenómeno. Sin embargo, tuvieron que pasar más de 12 años y una serie de estudios complementarios, para transformar el descubrimiento de Fleming en un producto viable, por el que alguien estuviese dispuesto a pagar y usar. Por eso Fleming comparte el Nobel de medicina de 1945 con Boris Chain y Howard Florey.

Cuando usted escuche a alguien decir que la creación de valor no existe, o le haga pensar que solo se debe a una relación laboral abusiva, por favor no lo deje pasar.

Cuando usted escuche a alguien decir que la creación de valor no existe, o le haga pensar que solo se debe a una relación laboral abusiva, por favor no lo deje pasar. Ayúdelo a superar esas ideas del siglo XIX. Aliéntelo a salir de su confusión, transmitiéndole algunos casos de creación de valor muy simples y cercanos, como por ejemplo: un músico que compone sus canciones y luego, a través de sus derechos de autor, recibe el pago de royalties por el uso de sus creaciones. Una institución que reemplaza las luces de sus instalaciones por nuevas luces led de alta tecnología. Con el ahorro de energía paga la inversión y genera un importante ahorro en el futuro. O un diseñador que utiliza un software para crear una silla. Útil, con un diseño atractivo y una alta demanda desde el mercado. Lo que le permite cobrar un precio superior al de una silla común y corriente. Como a Apple, Tesla o John Deere en sus respectivas industrias.

Ahora súmele un factor adicional. El riesgo que está dispuesto a asumir el emprendedor que apuesta por cambiar el status quo. Las historias de fracasos son mucho más frecuente que las de éxito. Así y todo muchos se atreven a tomar el riesgo. Como en una partida de póker van “all in”, en el intento de hacer realidad su visión. Emprender no es una tarea simple. Solo vea todas las empresas que lamentablemente han desaparecido durante esta pandemia, y las dificultades por las que han tenido que pasar sus dueños. Los invito a que en este 2021 destaquemos todo lo positivo detrás del emprendimiento, la innovación y el fenómeno de la creación de valor. El Chile de los próximos 30 años depende en gran medida de que seamos capaces de transmitir las ideas correctas a las generaciones que vienen.

Columna publicada originalmente en El Mercurio.