Fernando Fischmann en INNSPIRAL: “La innovación es una carrera contra el tiempo”

“¿Cómo podía hacerse un proyecto inmobiliario familiar con un contexto tan peligroso como las playas de Algarrobo?” Así empezó su presentación en INNSPIRAL Fernando Fischmann, bioquímico y empresario fundador de Crystal Lagoons. Hacía referencia al detonante de su proyecto más emblemático, San Alfonso del Mar, en las costas de Algarrobo: y que comenzó a configurarse cuando una madre se ahogó junto a sus dos niños en esa playa mientras paseaban. Algo se podía hacer para procurar un balneario seguro y familiar, pensaba el científico.

En una de sus pocas apariciones públicas y de manera exclusiva, Fischmann estuvo presente en la última edición de INNmeeting, el ciclo de conferencias con exponentes líderes del mundo de la innovación, organizado por INNSPIRAL. Frente a cerca de 30 gerentes y directores de empresas, el científico relató su visión sobre cómo lograr grandes innovaciones, internacionalización y, además, el proceso propio que ha vivido la empresa que fundó.

Los grandes problemas requieren grandes innovaciones, y eso es lo que me pasó a mí con San Alfonso. Pensé, por qué no hago una laguna para que la gente no tenga que bañarse en ese mar. Sí era fundamental para mí que ésta fuera cristalina, porque si tenía patos y flores de loto nadie la iba a ocupar. Ese era el sueño. Ahora, ¿cómo lo realizaba?”, se preguntaba el empresario por el año 2000.

Tenía que encontrar una forma de resolver el problema, al mismo tiempo que pensaba que cuando la encontrara sería una tecnología que podría ser usada en el mundo entero

Así, contó, comenzó una serie de reuniones con centros de investigaciones para crear una tecnología de filtración que no existía. “Hablé con un centro de investigación chileno y les pedí que la desarrollaran. La crearon y me la vendieron. Pero al día 15 de haberla habilitado y mientras yo estaba de viaje, me llaman para decir: ‘la laguna se puso verde. Metemos la punta del remo y no la vemos’, me dijeron”. Ese fue el inicio de nuevos problemas para Fischmann: los bancos no quisieron seguir financiando el proyecto y las ventas se detuvieron. También de un nuevo desafío: la búsqueda de la manera de purificar el agua en una laguna con un volumen equivalente a 6 mil piscinas tradicionales. “Esta laguna verde era muy diferente a la de mi sueño”, recordó el científico.

Así las cosas, buscó en centros de investigación en Europa, Australia, Estados Unidos, y siempre la respuesta fue la misma: era absolutamente imposible tener una laguna cristalina de la envergadura de San Alfonso sin contar con una central nuclear filtrando el agua. “El problema era extraordinariamente complejo. Me dije a mí mismo ¿cómo salgo de esto? Y me decidí a investigar la solución por mí mismo. Hice un laboratorio en el subterráneo de mi edificio, y en las noches después de mi trabajo me dedicaba a hacer experimentos, y la gente se reía”. Algunos comentarios eran: ‘si fuera posible tener lagunas cristalinas el mundo estaría lleno de ellas’ y ‘¿cómo vas a competir con los grandes laboratorios del mundo con este laboratorio tan básico?’, cuenta Fischmann. “Pero la verdad es que yo no tenía alternativa. Tenía que encontrar una forma de resolver el problema, al mismo tiempo que pensaba que cuando la encontrara sería una tecnología que podría ser usada en el mundo entero”.

La solución de Crystal Lagoons: años de investigación para innovar

Luego de lo que definió como varios años de investigación “bastante solitaria”, llegó a la solución en 2007. La clave estaba en limitar los ciclos de crecimiento de microorganismos. Fischmann descubrió que, aplicando pulsos de desinfección de acuerdo a ciertos algoritmos, podía mantener el agua estéril con 100 veces menos cantidad de químicos. En cuanto a la filtración, ese era otro problema, el más complejo. “¿cómo se sustituía un sistema tradicional?”, pensaba. “Entonces creé un sistema que por medio del ultrasonido y compuestos químicos permitía aglomerar partículas de sedimentos, que podían extraerse del sistema sin necesidad de filtración del agua. Todo, mediante equipos de 12 volts”. En resumen, usando una cantidad insignificante de productos químicos y de energía se podía obtener esta agua cristalina. Fischmann había descubierto la manera de purificar el agua a un bajo costo.

Así, un proyecto inicialmente de 400 unidades terminó siendo para 1.400, con valores iniciales que se duplicaron poco después. Fischmann reflexionaba en ese entonces: “Aquí se había creado algo diferente a todo lo que existía”, explicó a la audiencia.

El invento rindió sus frutos. Y hoy, el modelo de negocios de Crystal Lagoons implica cobrar un porcentaje de las ventas de los desarrolladores inmobiliarios en todo el mundo, quienes cuentan con toda la tecnología de la empresa de Fischmann para operar las lagunas.

La internacionalización de Crystal Lagoons

El sueño de la internacionalización partió pensando en Dubai. Contó que, sin conocer a nadie, “viajé buscando a uno de los dueños de una de las mayores inmobiliarias del mundo”. No me recibieron ni por broma. Estuve 3 días haciéndome amigo de la secretaria, y al tercer día ella me dice ‘le tengo una buena noticia. Nos acaban de demandar por una laguna que se puso hedionda, y le dije a mi jefe que usted sabe cómo arreglar este problema’. Esa fue mi entrada a Dubai”, explica el fundador de Crystal Lagoons.

Fischmann reconoce que es clave para las empresas desde un comienzo pensar en la globalización, visión que lo ayudó a él al desarrollo de la empresa. En todo caso, admitió que “ofrecer tecnología desde un país en vías de desarrollo al primer mundo no es fácil”, pero que se puede.

Hoy, la internacionalización se Crystal Lagoons es un hecho y, en la etapa inicial de la empresa, uno de los desafíos más relevantes, pues para Fischmann era prioritario poder controlar todas las lagunas que querían construir en el mundo desde un solo lugar. Así, se definió la creación de un centro de operaciones con un sistema central de telemetría, que hoy es el cerebro que opera las lagunas de Crystal Lagoons en todo el planeta. Según el bioquímico, “esto nos facilitó la expansión mundial sin necesidad de tener personal en todo el mundo, también el desarrollo agroinmobiliario a los dueños del proyecto al preocuparse solamente de la limpieza de las lagunas, y no de todo el proceso que hay detrás. Así, además, manteníamos nuestra información y la propiedad intelectual en nuestras manos”.

Asimismo, Fischmann relató que, como científico, ha intentado mantenerse lo más alejado posible de la parte comercial, que delega en personas de su confianza, “de manera de tener la mente libre para estar creando“. También, afirmó, la cultura de la empresa es clave para la innovación. “Acá en Crystal Lagoons tengo un equipo de gente muy buena y joven, que tiene una mentalidad muy abierta.  No tenemos miedo a las locuras”.

Proyectos innovadores: Lagunas de acceso público y desalinización

En un momento entré como en crisis, porque pensaba que con los proyectos inmobiliarios íbamos a cambiar el mundo, pero no fue así. Así es que pensamos ¿Cómo nos despegamos del mercado inmobiliario?”, explicó el científico. Este fue el inicio de distintos proyectos para la empresa liderada por Fernando Fischmann. Uno de los más emblemáticos: las lagunas de acceso público (PAL), donde el proyecto de por sí es la laguna. “Estoy esperanzado de que éstas representen un cambio en recreación y en el estilo de vida de las ciudades, donde la gente pueda recrearse fuera de un mall y sin tomar un avión lejos para encontrarlas”, declaró. El modelo de negocios de las PAL está contemplado con pago de entradas, y ya hay cerca de 100 proyectos en curso, varios de ellos en América Latina.

En materia de desalinización de aguas, también hay proyectos. Fischmann explicó que en 2019 la empresa y el centro de investigación alemán Fraunhofer se unieron en una alianza de cooperación científica para construir la primera planta piloto de desalinización por el sistema de destilación por membrana, que reduce radicalmente el consumo energético en la obtención de agua dulce. “Vamos a desarrollar una planta en el norte de Chile, pequeña, que nos permitirá probar este concepto. Tiene el potencial de ser algo muy importante”, se mostró esperanzado Fischmann. En efecto, el costo de producción de agua desalinizada con la tecnología de la multinacional es un 60% menor que con las tecnologías convencionales de “osmosis inversa”, de acuerdo con las simulaciones y análisis realizados por Fraunhofer Alemania.

Fernando Fischmann finalizó su presentación en INNSPIRAL declarando que “el mundo de la innovación es una carrera contra el tiempo, donde uno no se puede quedar parado. Si es así, desaparece”.

INNmeeting con Fernando Fischmann, Fundador y Presidente de Crystal Lagoons