Portafolio de Innovación en la empresa. ¿Para qué?

4.Abr.2019

Ricardo Cea

En algún momento del siglo V los hunos vencieron a sus enemigos en las estepas europeas al contar con la novedad de los estribos en sus caballos, lo que les permitía tener más alcance con las armas y mayor estabilidad. Sus enemigos, en cambio, luchaban a pie. Tal como en ese momento de la historia, hoy la innovación crea las “armas” para que las compañías sean sostenibles en el tiempo.

Pero lograr esto no es sencillo. Como sabemos, los proyectos de innovación poseen un grado de incertidumbre y riesgo alto (en comparación a otros proyectos que posee la compañía) teniendo una probabilidad no menor de no llegar a buen puerto. Para ser capaces de gestionar el riesgo, en innovación es clave trabajar bajo una lógica de portafolio, es decir, trabajar sobre un conjunto de proyectos, programas e iniciativas, que se agrupen para cumplir con los objetivos estratégicos del negocio.

Innovación: ¿Cómo comenzar?

La base de todo portafolio de innovación es que debe estar alineado a la estrategia empresarial misma, y con un objetivo claro en la creación de valor nuevo para la compañía. Lograr esto no es sencillo. De por sí, situar la innovación en el corazón de la estrategia requiere del convencimiento del directorio de las compañías y de su plana ejecutiva.

El siguiente paso es definir los focos de innovación donde la compañía orientará sus esfuerzos en la búsqueda de los potenciales “estribos” que compondrán su portafolio de innovación. A modo de ejemplo, hoy en día me toca colaborar con una organización donde hemos puesto foco en el segmento Adulto Mayor. Este grupo se duplicará al 2020, convirtiéndose en un grupo interesante al cual potenciar mediante proyectos de innovación.

¿Cómo gestionar un portafolio de innovación?

La gestión del portafolio es la disciplina clave que toda empresa -con consultoria de innovación o no- debe incorporar si desea innovar de forma sistemática, básicamente por tres razones:

  1. Asegura que el portafolio de innovación se ajuste tanto a la estrategia de la compañía como al logro de las metas declaradas en materia de innovación.
  2. Asigna los recursos necesarios para el desarrollo de proyectos a medida que éstos avanzan en sus respectivas etapas.
  3. Alimenta y balancea el portafolio en términos de: foco, plazo, riesgo, impacto (ya sea económico, social y/o ambiental).

Los responsables de innovación en las compañías (gerente, jefe de innovación o bien otro líder) en conjunto con el Comité de Innovación (Alta Gerencia) deben estar en forma constante y dinámica tomando decisiones y acciones sobre el portafolio: evaluando, seleccionando y priorizando nuevos proyectos; acelerando, “matando” o cambiando prioridades en proyectos en curso; asignando nuevos recursos según lo necesite cada proyecto (ej.: prototipos, pilotos, actividades con potenciales clientes, entre otros).

Hoy, existe una variedad de buenas prácticas sobre la gestión del portafolio de innovación en empresas. Acá, son clave cinco conceptos:

  1. Definir criterios de filtro claros para que un proyecto sea considerado como innovación, con el fin de alinear y orientar a la organización a la búsqueda sistemática de dicha tipología de proyectos.
  2. Medir el valor del impacto del portafolio de innovación a través de un único indicador que sea relevante a nivel gerencial y del directorio de la compañía. Por ejemplo, midiendo en términos del aporte de la innovación al EBITDA de la compañía.
  3. Definir un “governance” o estructura corporativa con responsables que sistemáticamente monitoree los avances del portafolio y tome decisiones y acciones que maximicen su valor (medido a través del indicador definido)
  4. Evaluar todas las iniciativas del portafolio a nivel de impacto (ej. económico, social o ambiental) y su complejidad (ej. monto de inversiones, tiempo de desarrollo, existencia de capacidades para el desarrollo de la solución) para, desde ahí, tomar la decisión de cuáles proyectos continúan.
  5. Contar con proyectos “quick wins”, que pueden no tener un nivel de impacto tan relevante en el negocio, pero que sí pueden implementarse de forma rápida para obtener resultados en el corto plazo. Estos proyectos son los que pueden generar la credibilidad y apoyo necesario para desarrollar aquellos otros que son de más largo aliento.

En resumen, la innovación en las organizaciones es fuente de resultados sistemáticos que permiten la sostenibilidad del negocio, especialmente en los tiempos que corren. Es por ello, que la gestión de la innovación se ha convertido en una disciplina clave para las organizaciones que desean moverse en esa dirección.

Por Ricardo Cea, Gerente de Proyectos de INNSPIRAL