Arturo Herrera sobre Inteligencia Artificial: ¿Seguiremos confiando en nuestros instintos?

3.Mar.2017

Arturo Herrera

En medio de la revolución digital que vivimos, dos enormes fuerzas se están uniendo para cambiar radicalmente cómo funciona el mundo. Por un lado, está la generación constante de grandes volúmenes de información en prácticamente todo lo que hacemos y por otro, el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial cada vez más sofisticados.

Cada día se realizan más de 6 mil millones de búsquedas en Google, se envían más de 200 mil millones de emails y se generan más de 2.5 quintillones de bytes de información (o el equivalente a 10 millones de discos blue-ray llenos de información). Se espera que para 2020 existan más de 50 billones de cosas conectadas a internet. En prácticamente todas las actividades humanas existe hoy una necesidad imperiosa por sensorizar y medir todo, por lo que los flujos y volúmenes de información están y seguirán creciendo de forma exponencial.

Al mismo tiempo, el desarrollo y la evolución que han tenido los algoritmos informáticos ha sido enorme y cada día que pasa disponen de una capacidad de cálculo sin precedentes. Esto permite analizar millones de datos, incluso lenguaje hablado, reconocer patrones y entregar recomendaciones en cuestión de segundos. Lo que nos permite tomar mejores decisiones y, en varios casos, sencillamente confiar plenamente en la recomendación de una máquina, optimizando tiempos, eficiencias y productividad.

Cada vez que utilizamos la aplicación WAZE para ir de un lugar a otro dejamos de confiar en nuestros instintos y experiencia por una mejor solución: información en tiempo real de miles de conductores cerca de mí para entregarme la mejor ruta posible. En Amazon navego, veo productos, los compro y entrego información sobre mis gustos y preferencias. Mientras más lo uso más aprende Amazon de mi. Mientras más aprende más vende. En el futuro Amazon enviará productos a nuestras casas incluso antes de que sintamos la necesidad de comprarlos. Lo mismo pasa con Netflix y su parrilla de películas adaptada a las preferencias de cada usuario o el newsfeed de Facebook. Estamos absolutamente rodeados de algoritmos. ¿Adiós al instinto humano? Da la impresión que en algunas actividades esa será la tendencia.

Por ejemplo, la startup COGITO es posiblemente uno de los casos más potentes de cómo un algoritmo entrega información en tiempo real para mejorar directamente los resultados de un negocio. COGITO es una especie de “coach virtual” de los agentes de call center. El algoritmo “escucha” e “interpreta” la conversación, entregando al ejecutivo de atención consejos prácticos directamente en su consola de trabajo. Esto permite aumentar la conexión y la satisfacción del cliente con quién está hablando de acuerdo al tono, estructura, intensidad y contenido de la conversación. Este es solo un ejemplo de lo que se nos viene en el futuro. Seremos testigos privilegiados de la aparición de soluciones de inteligencia artificial cada vez más sofisticadas, que harán que por primera vez en la historia de la humanidad la inteligencia se comience a separar de la conciencia.

En los últimos 15 años nuestro país ha estado al debe en cuanto a la productividad y eficiencia en varios de sus principales sectores productivos, tal como lo indica el primer Informe Anual de Productividad de la Comisión Nacional de Productividad. Por lo tanto, estos avances son una muy buena noticia para Chile. Aportan a la adopción de un nuevo enfoque que nos permitirá dar saltos significativos en esta materia a través de la recolección, almacenamiento y análisis de grandes volúmenes de datos, que nos permitan el desarrollo de más y mejores negocios. Tenemos la obligación de adoptar y desarrollar soluciones con base en estas tecnologías emergentes para poder ser más competitivos en el futuro.

Por Arturo Herrera, Gerente General de INNSPIRAL

Accede a la versión original en El Mercurio