Robótica incrementaría productividad en 200% según Kuka

5.May.2019

“En Europa todos los países tienen desde 180, a 250 robots por 10 mil operarios en la industria. En Chile sólo hay 200 robots instalados”, dice Erich Lohrmann, director de área Latinoamérica de Kuka Roboter Gmbh a Diario Financiero, sobre cuán robotizada están las operaciones en Chile. Ello, en el marco de su visita para participar del Foro de la industria 2016, organizado por Asimet (Asociación de industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas A.G).

Para el ejecutivo, los industriales de Sudamérica temen a la automatización y, algunos, aún conservan la idea de seguir ganando dinero sin realizar cambios, algo que se está revirtiendo de la mano del concepto de industria 4.0, la ‘que consiste en integrar la tecnología informática con la tecnología de la producción’, explica.

Lohrmann señala que el riesgo de las industrias que se resisten al cambio es desaparecer y en Chile muchas de ellas pueden beneficiarse incorporando robots.

Si bien, la robótica comenzó en el sector automotor, para el experto hoy es una solución posible para empaques y paletizados, acciones que requieren fuerza, rapidez y seguridad. También en minería donde lo robots trabajan en zonas peligrosas y participan de procesos como toma de muestras automatizadas, destaca el Diario.

Más incipiente aún es su uso en medicina. Recientemente llegó al país el robot Da Vinci Xi que realiza operaciones a pacientes con cáncer de próstata en la Fundación Arturo López Pérez (FALP).

El experto ve con potencial a futuro a industrias como la pesca, debido a que varios procesos de su cadena podrían automatizarse, así como también la agricultura, donde hoy los robots instalados se utilizan para la selección de fruta.

“Al año 2025 la Industria 4.0 va a aumentar la productividad y la eficiencia en producción en Alemania entre un 12% y 30%, dependiendo de qué sector sea. En Chile, tenemos un potencial para aumentar entre un 200% y 400% porque la capacidad instala aún es baja”, proyecta el ejecutivo.

Lee el artículo completo de Catalina Jofré en Diario Financiero