Innovación en Educación: MOOCs, el ingrediente que faltaba

4.Abr.2019

Arturo Herrera

Por Arturo Herrera, Gerente General de INNSPIRAL

El sector de la educación superior esta ad portas de uno de sus cambios más significativos de la historia. Con sus más de mil años de antigüedad, está viviendo sus últimos años como la conocemos. En un mundo donde el conocimiento se duplica cada 12 meses, donde el 90% de la data existente hoy fue creada hace menos de dos años, donde cada día se requiere de nuevas habilidades que no necesariamente se están enseñando en una sala de clases, es difícil de creer que el modelo actual, presencial, físico y predominantemente offline, siga siendo una herramienta efectiva para preparar y actualizar habilidades, conocimientos y competencias que cada uno de nosotros requerirá en el futuro próximo.

Hoy se discute en Chile el financiamiento y la gratuidad universal en educación. Discusión que sin duda era necesaria debido al enorme costo que tiene para miles de chilenos estudiar y cumplir sus sueños. Pero muchos actores de esta discusión están pasando por alto el punto de que el futuro está en la educación online. Dinámica, barata y absolutamente competitiva.

Las mayores universidades del mundo llevan años preparándose para lo que viene.

Innovación en Educación

En julio del 2011 dos Ingenieros de Standford, SebastianThrun y Peter Norvig (fundadores de Udacity), anunciaron y lanzaron el primer curso disponible en Internet (online y gratis). Solo unos días después más de 10 mil personas ya estaban inscritas en el curso. Un mes después eran más de 160 mil alumnos de 190 países. Fue el germen de una nueva industria, la de los MOOCs (massive open online courses). Las más prestigiosas universidades del mundo no tardaron en crear sus propias plataformas. Por ejemplo, en Coursera participan Standford, la Universidad de Michigan, de Pennsylvania, Princeton y otros 100 centros mundiales del conocimiento. Harvard y el MIT invirtieron más de US$60 millones para crear edX. De un momento a otro todo el planeta tuvo acceso a la elite global de la educación a un costo radicalmente menor al de la educación tradicional. Imagine un futuro donde usted podría estudiar en una de las universidades más prestigiosas del planeta totalmente online y obtener un certificado o diploma válido en todo el mundo.

Si a este formato sumamos otras tecnologías emergentes como realidad virtual e inteligencia artificial pronto estaremos frente a un sustituto perfecto de la educación tradicional. Una disrupción que traerá educación de alta calidad a millones de personas en el mundo. Por supuesto que esto tendrá un fuerte impacto económico en la educación superior. Lo mismo que ocurrió con la industria de la música, taxis, la televisión -entre varias otras víctimas de la disrupción digital- siempre en beneficio del usuario.

Chile se debe hacer del propósito de apostar sus fichas en un modelo educativo nuevo -antes que uno próximamente obsoleto- que considere los tiempos, costos y posibilidades de la educación digital. La disrupción educativa de los MOOCS y otras tecnologías emergentes, nos permitirá disminuir considerablemente sus costos y así entregar acceso a la educación de forma sostenible para todos. Integremos este componente a la discusión y apostemos por ser los pioneros en aplicarlo a gran escala.

Lee la columna en Economía y Negocios de El Mercurio