Flota de satélites medirán y lucharán contra emisiones de CO2

5.May.2019

Cada 99 minutos un satélite de la NASA orbita el planeta, captando un millón de mediciones diarias del dióxido de carbono presente en la atmósfera de la Tierra. Forma parte de un experimento que los científicos esperan que algún día resulte en una flota de satélites que midan de forma fiable y precisa liberado por regiones, países y hasta ciudades y grandes fuentes de emisiones como plantas energéticas.

En algún momento de los próximos meses se espera que China lance dos satélites más, que se unirán a los de la NASA (el Observatorio Flotante de Carbono-2, o OCO2 por sus siglas en inglés) y también se una un satélite japonés llamado GOSAT. Las sondas espaciales chinas forman parte del esfuerzo de las Academias Nacionales de Ciencia del país por rastrear con mayor precisión las emisiones de gases de efecto invernadero de las fuentes más importantes de contaminación, destaca el sitio de tecnología MIT Technology Review.

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Estos son los primeros esfuerzos para obtener datos fiables sobre una cuestión científica crucial: ¿cuánto dióxido de carbono está siendo realmente emitido a la atmósfera? Actualmente, las emisiones de cada país se basan en autoinformes, en función de la cantidad de combustibles fósiles quemados. Estos cálculos son claramente poco fiables, especialmente en el mundo en desarrollo, que ahora representa el 60% de las emisiones globales de dióxido de carbono (China, por ejemplo, reconoció el pasado mes de noviembre que ha quemado un 17% más de carbón cada año de lo que había informado anteriormente).

“La monitorización de las emisiones de CO2 desde la atmósfera es la llamada a la realidad más potente contra las autonotificaciones gubernamentales sobre sus inventarios y cambios”, afirma el director ejecutivo del Carbon Institute, John O. Niles.

Las estaciones de medición terrestres rastrean las concentraciones de dióxido de carbono de la atmósfera de forma precisa, pero sólo cubren una fracción de la superficie de la Tierra, sobre todo en Norteamérica y Europa Occidental. Incluso OCO-2 sólo cubre un estrecho trozo de territorio durante cada vuelta al planeta, y cubre sólo el 7% de la superficie total cada mes. Lo que se necesita, según el líder de equipo científico de OCO-2, David Crisp, es una flota de satélites, al menos tres en la baja órbita terrestre y otros tres en la órbita geoestacionaria.

En octubre, la Comisión Europea hizo público un plan para tal sistema. Costará miles de millones de euros, y probablemente será rechazado por los países que se resisten a un sistema de monitorización internacional de gases de efecto invernadero, y en cualquier caso no sería lanzado al menos hasta la década de 2030.

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