Entrevista exclusiva en La Tercera

Por Carolina León Salamanca

Hace pocas semanas, en un evento relacionado al ecosistema emprendedor en América Latina, Chile mostró sus avances en la materia. Esto, sobre todo, enfocado en el desarrollo de políticas públicas y en el papel que juegan Corfo y Sercotec en la promoción e incentivo del emprendimiento doméstico. Un modelo a seguir, de acuerdo a diversos expertos.

Comparte esa visión Arturo Herrera, director ejecutivo de Innspiral, una aceleradora de innovación corporativa. No obstante, añade que en el país aún hace falta impulsar ciertas áreas si lo que se pretende es ser un centro de innovación fuerte como lo es Silicon Valley, en Estados Unidos.

La conexión con otros ecosistemas de innovación es clave, plantea Herrera. Por ello, constantemente viaja a Silicon Valley con diversas empresas para que conozcan directamente su funcionamiento. La idea es que los representantes de esas firmas se contagien con nuevas ideas relacionadas con la innovación.

Los desafíos para él son principalmente dos y muy claros: el desarrollo de tecnologías en Chile y fomentar que las empresas, principalmente las privadas, realicen alianzas con centros de investigación para el desarrollo de nuevas tecnologías. Herrera espera que esas temáticas, paulatinamente, se instalen en el país.

¿Cómo ve el escenario en Chile?

En varios países nos comentan que es increíble lo que estamos haciendo en Chile en temas de políticas públicas, en especial Corfo. Creo que el país, al menos en la región, está a la vanguardia en el tema. Conectando un poco con Silicon Valley, me parece que, al final, la diferencia va por otro lado. Allá uno se encuentra con el desarrollo de diversas tecnologías emergentes, en muchas áreas y en el mismo lugar. Cuando se emprende en un ecosistema en el que esas tecnologías están cerca, es mucho más probable que puedas sacar algo realmente disruptivo y único.

¿En Chile hace falta unir a los diferentes actores?

Acá falta que nos conectemos con centros de investigación y con ecosistemas que estén fuera de Chile. Mientras estemos más cerca de polos de innovación y emprendimiento como Silicon Valley, Tel Aviv o Berlín, va a ser mucho más fácil que podamos desarrollar innovaciones a mayor escala.

¿Chile está alejado de ese tipo de escenarios?

Lo que hemos visto es que en nuestro país, en general, las innovaciones son más de servicios o de modelos de negocios. Es decir, tomar una tecnología y utilizarla de una forma que permita hacer un negocio. Son muy pocos los casos donde esa tecnología se ha desarrollado en Chile y ese es nuestro principal problema. Eso es lo que hoy en día tenemos que incentivar con más fuerza. En Chile no se está generando tecnología de punta, salvo contados ejemplos. Creo que eso es lo que tenemos que impulsar ahora con más fuerza.

¿Quién se debería hacer cargo de ese impulso?

Creo que las grandes compañías deberían contribuir con este objetivo. Las que están en deuda en inversión, en investigación y desarrollo son las empresas. Las universidades tienen presupuesto, el gobierno, como muy pocos gobiernos en el mundo, pone mucho dinero en incentivos para que las empresas e instituciones hagan proyectos en investigación y desarrollo (I+D). Hace poco Corfo sacó un instrumento que se llama Contratos Tecnológicos para la Innovación, que es un subsidio para que una compañía pueda contratar un centro de I+D para desarrollar tecnologías. Ese es un avance súper positivo.

¿Qué hacer para que las empresas se interesen?

Hace 10 años hablarle a una empresa de innovación era muy raro. Pero hoy el escenario ha cambiado. En la actualidad las empresas tienen áreas de marketing, de contabilidad, de finanzas, esto antes no pasaba y ahora está comenzando a ocurrir con la innovación. Nosotros somos socios del Club de Innovación y con ellos hacemos todos los años una encuesta sobre esta temática. Según los datos, hace 10 años menos del 10% de las compañías encuestadas tenía área de innovación y, en los últimos sondeos, donde tenemos una muestra de entre 50 a 60 firmas, cerca del 40% ya tiene. Esto es importante: si uno deja de innovar hoy, probablemente en el futuro pagarás las consecuencias de no haberlo hecho.

Chile es una economía tradicional…

En Chile hay plata. El problema es que se está invirtiendo en negocios más seguros, no en aquellos que tengan un componente de mayor innovación, con mayor riesgo e incertidumbre pero, al mismo tiempo, con una mayor expectativa de resultados. Esto ocurre por dos fenómenos. Primero, en Chile el 60% de los negocios son en torno a la minería, 30% corresponde a alimentos y 10%, a la industria forestal. Todas son industrias intensivas en capital y en el aprovechamiento de los recursos naturales que tenemos. Por una parte, ha sido muy bueno; pero, por otro lado nos juega en contra, porque ha sido nuestra zona cómoda.

¿Chile debería cambiar de foco?

El gran obstáculo está en temas de tecnología. Puntualmente, en el desarrollo de éstas. Deberíamos desarrollarlas, tal vez no en todo, pero sí orientada a las industrias en las que somos fuertes. Por ejemplo, en minería Chile debería ser exportador de tecnologías y no sólo de cobre.

¿Es el desafío actual?

Hay que fortalecer las cosas en las que Chile tiene ventajas, en las que es top ten en el mundo: minería, alimentos y forestal. El principal desafío de Chile es ser exportador de tecnologías. Nosotros deberíamos invertir en esos temas, en desarrollar tecnologías y en ser exportadores de tecnologías. En esa dirección debemos ir.

¿Por qué las empresas no se atrevan a desarrollar sus propias innovaciones?

Hay muchos factores; no sólo uno. En general, nosotros hemos encontrado que el trato entre los dueños de una compañía y los gerentes está basado en resultados de muy corto plazo, en los resultados del año. Si la relación es así, es muy difícil que la innovación surja, porque es algo que se da más bien en el largo plazo.

¿Cuál es la finalidad de los viajes a Silicon Valley?

Constantemente estamos viajando porque, lo que pasa en innovación en el mundo, ocurre allá. En ese lugar hay una conferencia interesante prácticamente todos los días, del tema que se te ocurra: robótica, innovación corporativa, corporate venture capital, etcétera. Si no te mantienes conectado con eso, vas perdiendo conocimiento.

¿Qué es lo que le falta a Chile para ser potencia en este tema?

Nos faltan muchas cosas. Primero, más casos de éxito. Uno levanta una piedra en Silicon Valley y está lleno de casos de éxito y de cosas que uno usa todos los días, como Google, Facebook, Instagram, etcétera. Todo está allá. En Chile no hay nada de eso. Salvo ciertos casos, como Algramo, ArchDaily y Crystal Lagoons, son muy pocos. Tenemos que cambiar la mindset (mentalidad), y debemos hacerlo comenzando por quienes recién empiezan el camino de la educación. Si no nos creemos el cuento desde pequeños, va a ser difícil que salgamos de la burbuja más adelante.

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