Viaje a Silicon Valley

Lleva más de 20 años incentivando a las empresas a que innoven. Que pasen de la declaración a la acción. Algo que, a su juicio, hoy se vuelve “urgente” para que Chile entre a competir en las “grandes ligas”. Mientras recorremos Silicon Valley, el presidente del Club de la Innovación asegura que “la nueva economía está basada en el talento y no en el capital”.

Por Carla Sánchez M, desde California

Iván Vera está obsesionado con la música clásica, los Beatles y la innovación. Tanto que acaba de encargar por Amazon la colección completa de Johann Sebastian Bach. Son 142 compact discs los que acaban de llegarle al hotel en Mountain View, cerca de Palo Alto. Vera está ansioso por escucharlos. “Cuando algo me interesa lo investigo en profundidad”, dice. Pero más impaciente está por convencer a las empresas chilenas de que si no innovan, van a quedar fuera del mapa.

Acompañamos a este ingeniero civil eléctrico –integrante de la comisión asesora presidencial para crear un ministerio de Ciencia y Tecnología (ver recuadro)– a una misión tecnológica en Silicon Valley. El fundador del Club de la Innovación, en el que participan una cincuentena de empresas, convocó a 28 ejecutivos de 17 compañías en este viaje, entre ellas Lan, Sodimac, Falabella, Colbún, EC-L y Bayer Chile. Mientras paseamos por Google en las bicicletas de colores que sus empleados usan para moverse en el “campus”, intenta demostrarles en terreno a los asistentes que “cuando Chile entre al primer mundo, si un gerente no dedica entre el 30 y el 50% a la innovación no merece el cargo”. Y según Vera, para eso falta poco. No más de 10 años.

“Seguimos viviendo en ‘copilandia’, pero Falabella ya no tiene nada que copiarle al Corte Inglés. Hasta ahora, esa decisión de negocios ha funcionado, pero ya dejará de hacerlo”, vaticina. En poco tiempo más, dice, “podría llegar Amazon, que es un monstruo, a instalar un centro de distribución en Chile”.

 

Acercarse a la orilla

Si hay alguien que ha sido innovador, dice Vera, es su grupo favorito desde los 7 años: The Beatles. “Desde que se conocieron, su propósito fue componer música distinta a la que existía. Despertaron antes que nadie a la globalización. El año 62 dieron 19 conciertos, ¡al año siguiente 243! Ellos inventaron el concepto de MTV al grabar los primeros clips y fueron los primeros en poner las letras de las canciones en las carátulas de los discos”, comenta.

Pero hay otra característica de The Beatles, que a juicio de Vera, los convierte en íconos de la innovación: “El 64 dejaron de dar conciertos, pese a que estaban ganando millones de dólares. Renunciaron al dinero y al éxito, se alejaron del rock convencional para crear algo totalmente distinto como fue el álbum Sargent Pepper’s”.

La gente, dice, suele no innovar cuando tiene éxito. “¿Para qué vamos a hacerlo si nos está yendo bien así?”, repiten muchas empresas. Yo les contesto: “Porque va a venir alguien y te va a masacrar. Hoy día, la competencia va a venir por donde menos lo esperas”, vaticina.

Ésta es la sexta vez que Vera viaja a Silicon Valley. Su objetivo es empujar a las empresas chilenas a que trabajen en una frontera desconocida, que se “acerquen a la orilla”, que salgan de su “comfort zone”. La inmensa mayoría de las compañías chilenas –asegura Vera– no innova sistemáticamente porque existe incertidumbre, expresada en la capacidad de fallar. “Le pasó a Transbank cuando debutó con el pago electrónico. Al principio fracasó y no porque el sistema no fuera bueno, sino porque no supieron capturar el interés de la gente. Siempre hay un costo en dejar un hábito”, plantea.

Su primer viaje a Silicon Valley fue en 2007. Arrendó una van con su familia y recorrieron desde San Francisco a Tijuana. Lo que más me llamó la atención fue la diversidad y la tolerancia. “En Chile no es así. Desde chicos, a los niños se les uniforma. Las subculturas buscan que la gente se parezca entre sí”, dice.

En su segundo viaje hizo un “programa de inmersión” para conocer cómo funcionan las empresas en el paraíso del emprendimiento, cómo operan los inversionistas y cómo los emprendedores hacen su pitch ante los inversionistas para conseguir financiamiento. Vera quedó fascinado. Visitó también el Stanford Research Institute International (SRI), que nació al alero de la Universidad de Stanford en 1946 y que en sus laboratorios desarrolló el primer mouse y, además de la tecnología de Siri, el asistente personal de Apple.

Su plan es conectar a las compañías chilenas con este centro de R&D sin fines de lucro que maneja ingresos por más de 500 millones de dólares. Ya lo hizo, por ejemplo, con Enaex en enero pasado, cuando ejecutivos de la compañía participaron en un taller de dos días para analizar la robotización y telecomando de operaciones de tronaduras en minas. De eso surgió un portafolio de cinco proyectos, de los cuales tres van a ser analizados en un proceso de investigación aplicada. Y otras compañías como Sodimac, Colbún y EC-L, están trabajando en conjunto para desarrollar innovaciones para “empezar a asumir un liderazgo mundial desde Chile”.

 

Nada que perder

Con sus camisas floreadas y anteojos de colores, Vera lleva más de 20 años acelerando la innovación en las empresas con Innspiral. Obsesivo y busquilla, suele repetir que los cambios en Chile no vendrán del mundo político ni empresarial, sino que del movimiento emprendedor. Compartió escenario con Al Gore y Charly Alberti (ex Soda Stereo) en el Common Pitch, el festival de la innovación social que se realizó en Chile el 2012. Ahí le habló a miles de jóvenes a los que les entregó un mensaje claro: “Cuando tienes 20 años no tienes nada que perder. Busca una buena oportunidad e intenta formar algo propio. Cuando te empleas te vuelves adicto al sueldo, tomas compromisos y es muy difícil que tengas la posibilidad de emprender”.

Algo que no hizo Leonardo Soto, a quien Vera contactó por Twitter antes de viajar. Soto es ingeniero de la Universidad de Concepción con un magíster en Ingeniería Eléctrica con foco en visualización científica y fue reclutado por Apple vía LinkedIn. De la compañía de Steve Jobs emigró a Amazon y ahora se prepara para trasladarse a Ámsterdam, donde fue reclutado por Booking. Gracias a Soto, Vera pudo recorrer por primera vez en su vida el campus de la manzana.

-¿Por qué en Chile no hay tanto emprendimiento?
-Hoy todavía no está bien armado el sistema. No hay muchos fondos de capital de riesgo, no hay gente que sepa invertir, que haya tenido éxito haciendo un cash out. Cuando alguien en California vende su emprendimiento en 50 millones de dólares a los 28 años, ¿Qué va a hacer con esa fortuna? Va a invertir en algo sobre lo que sabe. Warren Buffett alguna vez dijo que jamás invertía en un negocio que no entiende, y tiene toda la razón. Una vez, un joven emprendedor chileno me dijo que aquí no había inversionistas de verdad. Le dije que no hablara tonteras, que sí existían. Horst Paulmann, por ejemplo, invierte en retail y el negocio inmobiliario porque sabe que ahí tendrá rentabilidad.

-Usted suele repetir que el “talentismo” superará al capitalismo. ¿A qué se refiere?  
-En Chile, el driver de la economía ha sido el capital, no el talento. Por ejemplo, la industria minera ofrece un sueldo de 5 millones de pesos a un joven que gana 2 en Santiago, el talento va donde está el capital. Chile ha evolucionado muy bien en las industrias basadas en la exportación de recursos naturales, y dado que esas industrias son intensivas en capital no van a parir spin offs, o empresas basadas en talento. Tiene que haber un mecanismo global –como Start-Up Chile– o fondos de capital de riesgo que financien proyectos, basados en talento, que den soluciones a problemas globales. Como país tenemos buenas oportunidades y lo estamos haciendo bien, pero hay que avanzar con más nitidez. Por ejemplo, cuando alguien propone una buena solución como los taxis Uber, basta con poner 50 mil dólares para desarrollar el concepto, después se invierte más dinero si funciona. En ese caso, el capital va donde está el talento y la nueva economía está basada en él.

-¿La innovación es un buen negocio?
-Absolutamente. Las empresas suelen verla como un gasto y no una inversión, pero el margen que tiene la innovación es más de 3 o 5 veces el del business as usual y la tasa de crecimiento de la innovación es 2 veces más alta que la de los negocios tradicionales. He conversado con decenas de gerentes generales y la innovación está en su discurso. Pero tienen que pasar de la declaración a la acción. •••

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El rol de Vera en la comisión presidencial

En enero pasado, la presidenta Bachelet anunció la creación de una comisión asesora presidencial “Ciencia para el Desarrollo de Chile” para levantar un ministerio de Ciencia y Tecnología. En ella, convocó a una treintena de expertos, entre ellos al doctor Alexis Kalergis (Instituto Milenio), Eduardo Bitrán (Corfo), María Olivia Recart (BHP Billiton), Pedro Rosso (ex rector UC), Víctor Pérez (ex rector de la U. de Chile), José Weinstein (ex subsecretario de Educación) e Iván Vera.

“Mi planteamiento es que la investigación aplicada en Chile es muy débil. Además, el mundo de la empresa está estructuralmente muy desvinculado de la ciencia y la tecnología. Te puedo asegurar que Apple está trabajando con distintas universidades, haciendo investigaciones. Eso aquí no ocurre mucho”, sostiene.

-¿Sirven de algo estas comisiones?
-Le tengo harta fe, pero estamos en la zona del caos (risas). Todos queremos opinar y no estamos convergiendo, pero la innovación es así. Hay una primera etapa de divergencia, donde debes tener tolerancia a las distintas opiniones y en eso estamos. Si no tenemos claro los desafíos, estamos fritos. El 30 de junio tiene que estar hecho el reporte y ya estamos viendo señales de propuestas nítidas. Estoy dispuesto incluso a trabajar un día sábado en esto (esta tarea es ad honorem) porque, para mí, esto es un deber nacional.