Problemas resignados: oportunidad de innovación a escala global

Por Arturo Herrera:

La semana después de las vacaciones de invierno escuché la misma noticia de siempre, 20 muertos en accidentes de transito. La “buena noticia”: uno menos que el año pasado. Me quedé reflexionando acerca de lo acostumbrados que estamos a pensar en que este problema no tiene solución. A que la vida es así. A que los accidentes ocurren y no hay nada que hacer. ¿Terrible, no? Año a año las cifras mejoran pero de forma marginal. Sólo hemos aplicado mejora continua a solucionar este problema. Nuevos programas de prevención. Mejores autopistas. Mas control policial. Todas buenas iniciativas, pero insuficientes.

Pero la disrupción viene. Ya existen empresas que tomaron la decisión de terminar con este problema. La mas conocida es Google con su proyecto “Google Driverless Car”, que desde 2011 viene experimentando con vehículos autónomos que no necesitan de un conductor. No cometen errores, no son imprudentes y no chocan. En Nevada, EE.UU. le otorgaron licencia de conducir en mayo de 2012 a un auto Toyota Prius, que cuenta con el sistema de Google. El resultado: más de 750.000 kilómetros recorridos sin ningún accidente.

Como este es un problema resignado con alcance global, otros actores no tardaron en sumarse al desarrollo de una solución viable. Nissan es una de las compañías que está tomado la delantera. En su plan estratégico & comercial a 2020 tiene prevista la inclusión de tecnologías de conducción autónoma en muchos de sus modelos.
Si bien es cierto que aún no sabemos si estos autos finalmente serán 100% autónomos o una combinación de esta tecnología con conducción humana, lo cierto es que para este problema vienen soluciones radicales y disruptivas que con el tiempo van a llevar las estadísticas de muertos por accidentes de transito a 0. ¡Justamente esa es la diferencia entre mejora continua e innovación!

Entonces… ¿qué problema resignado global estamos tratando de resolver desde Chile para el mundo? Existen casos, pero aislados. Creo que debemos orientar con mayor energía nuestros esfuerzos de innovación hacia este tipo de oportunidades. Es la única forma de acelerar el camino de Chile hacia transformarse en un país prospero, desarrollado y justo.